Un ejemplo de imagen del escáner de Cropsy tomada de noche: racimos de uva verde bajo las luces del escáner, varios de ellos blanqueados por el oídio

Marlborough, Nueva Zelanda

MGGCOOP: una cooperativa con un protocolo sanitario basado en datos

Gestión de enfermedades y de la calidad de la uva en una cooperativa de 85 socios viticultores.

De un vistazo

  • 85 viticultores con un único estándar sanitario cuantificado.
  • 5 pasadas de detección de enfermedades cada verano.
  • 3 días del escaneo a una conclusión verificada.

La Marlborough Grape Growers Cooperative (MGGCOOP) vende su vino antes de que crezca la uva. Entre doce y quince mil toneladas al año, entregadas por 85 socios viticultores, para unos volúmenes ya comprometidos. La cooperativa no tiene viñedos propios, así que el verdadero producto que ofrece a sus socios es información: cómo va su uva y qué hacer mientras todavía hay tiempo. Y en enfermedades, esa información llegaba a la antigua: cuando alguien veía la pelusilla.

Cliente
Mart Verstappen, de MGGCOOP, Marlborough, Nueva Zelanda (85 viticultores, 1,6 millones de cepas).
Caso de uso
Gestión de enfermedades y de la calidad de la uva en toda la cooperativa.
Configuración
Cinco pasadas de detección de enfermedades cada verano, que Flowerday Contracting presta como servicio; cada viticultor ve sus propias parcelas a la mañana siguiente al escaneo.
Resultado
Un protocolo de rechazo de la uva con Cropsy como primer punto de cuantificación; problemas atajados en plena campaña («se evitaron desastres»); una vendimia en la que «no hubo quejas» por parte de los enólogos.

El reto

«Siempre tenemos algo de oídio y mildiu», dice Mart. Es lo que se da por hecho cuando, entre 85 viticultores, las decisiones sanitarias se basan en la inspección visual y los cuadernos de campo solo se revisan al final de la campaña.

La oportunidad

Los escaneos de verano de Cropsy para detectar enfermedades permitieron a Mart crear un estándar de gestión sanitaria cuantificado y defendible, que va desde el muestreo hasta el rechazo de la uva, con Cropsy como primer eslabón de la evaluación. Con todas las parcelas escaneadas, Mart pudo centrarse en las zonas con problemas conocidos en lugar de salir a buscarlos.

En el mapa de Osiris, cada cepa con alguna detección, coloreada según el número de infecciones encontradas, junto a la imagen del escáner de una cepa, con cada detección recuadrada en sus racimos.

Qué ocurrió

  • El protocolo se construyó sobre datos. Para aplicar sus umbrales de rechazo de la uva, la cooperativa parte ahora de Cropsy como primer punto de cuantificación de las enfermedades: los escaneos muestran dónde se sitúa cada parcela respecto a los umbrales, y las parcelas que llegan al nivel de alerta pasan a un escaneo del 100 %, a una evaluación manual y, si hace falta, a un perito independiente. Es un enfoque uniforme, con las pruebas por delante, y justo con todos los viticultores.
  • Un ciclo de tres días, de principio a fin. Cuando un escaneo de diciembre, a comienzos del verano austral, mostró un nivel inusualmente alto de oídio en el viñedo de un socio, Mart recorrió las filas señaladas a la mañana siguiente, hizo venir a un especialista externo en sanidad vegetal, comprobó que las infecciones no estaban activas y envió al viticultor un plan por correo electrónico. Del escaneo a una conclusión verificada pasaron solo tres días, y el cuaderno de campo se pidió a mitad de campaña, no al final.
  • El descuido que marcó la norma. Una campaña antes, a una detección de oídio en floración no se le dio importancia, y cuando por fin se comprobó, hubo que tirar racimos en tres ocasiones distintas para poder vendimiar la parcela. En el cuaderno de campo ya se veían los tratamientos que se habían saltado. Esa lección forma ahora parte del protocolo: verificar las enfermedades al detectarlas, no en vendimia.
Las imágenes del escáner que respaldan una cepa señalada en Osiris, con cada detección de oídio o mildiu en las hojas recuadrada y cada imagen rotulada con su número de fila.

Los resultados

  • Un único estándar cuantificado de gestión sanitaria para 85 viticultores, con pruebas documentadas para la conversación más difícil de cualquier relación de suministro de uva: rechazar la uva de un socio.
  • Una detección precoz puede salvar una parcela de cara a la vendimia: donde la enfermedad se detectó pronto, la intervención llegó en cuestión de días. Con 85 viticultores que atender, es toda una hazaña.
  • Una añada en la que «se evitaron desastres […] los enólogos quedaron muy contentos y no hubo quejas».

«En estos tiempos en que todo el mundo mira lo que gasta, cuanto mejores son los datos que tienes, mejores son las decisiones, desde la poda hasta la vendimia.»

Mart Verstappen, técnico vitícola de MGGCOOPDeclaraciones traducidas del inglés.

Más casos de éxito

Todos los casos de éxito

Cropsy transforma las operaciones del viñedo. Obtén ahora un presupuesto a tu medida.

Ponte en contacto